Si hay que buscar la semilla de la decisión que tomó en 2012, quizás sea necesario remontarse a su infancia. Es posible, según él mismo lo admite, que la motivación por viajar y viajar se encuentre en el recuerdo de los autos cargados hasta el tope, de la familia apretujada pero alegre, de las rutas que llevaban hacia cualquier destino: una playa en Brasil o un simple camping en las afuera de la ciudad. Décadas después de aquellas experiencias familiares, el salteño Clidanor Cano hizo lo que muchos (muchísimos) sueñan hacer, pero no se animan: dejar todo para viajar. Él está dando la vuelta al mundo. Y no piensa parar.

El sonido del motor de la Ducati Multiestrada de Cano es de esos que suenan distinto al resto; no aturde, pero invita a salir al balcón de la oficina o a la calle para ver de qué se trata. Con esa moto arrancó su viaje allá por 2012 en Varsovia, Polonia. Y hasta ahora recorrió Hungría, Rumania, Bulgaria, Grecia, Turquía, Irán, Pakistán, India, Nepal, Japón, Estados Unidos, México, Honduras, Colombia, Perú y Bolivia, entre muchos otros países.

Espejo
Historias como la de Clidanor suelen funcionar como el espejo en el que muchas personas ven reflejado aquello que desearían ser o hacer ¿Por qué otros se animan a abandonar todo lo conocido y dedicarse, en este caso, a viajar? ¿Por qué ellos sí y yo no?

En primer lugar hay que entender quién es esta persona. Clidanor Cano es salteño, tiene 37 años y es soltero. En 2001 partió a Europa y desde entonces vive allí. Pasó por varios lugares y oficios hasta que recaló en Polonia (“Los polacos son fríos como el resto de los europeos, pero en lo que respecta a los amigos y a la familia, son muy parecidos a nosotros; en ese sentido, el país es como una Argentina en Europa”, define). Allí fue donde terminó de cocinar el proyecto de dedicar su vida -o una parte de ella- a viajar. Y partió.

“La decisión de hacer algo como esto es muy personal. Y yo entiendo la dificultad de cortar con lazos que te atan a la zona de confort. Por ejemplo, para personas estructuradas y con profesiones tradicionales posiblemente sea más difícil hacerlo. Hay otros trabajos que te permiten viajar y trabajar desde cualquier lado”, argumenta.

¿Y cómo se financia un viaje como este? ¿De qué se vive en la ruta? “En primer lugar, hay que entender que viajar no es lo mismo que irse de vacaciones”, aclara serio. “Hay gente, familias enteras, que puede irse de vacaciones y gastar, no sé, U$S20.000 dólares en un par de semanas; otros, en cambio, con U$S20.000 le dan la vuelta al mundo”, ejemplifica.

Ahorro y redes
Clidanor aclara que durante un viaje de este tipo no suele ser habitual el hecho de salir a comer a restaurantes, por ejemplo, y que es clave ahorrar con el hospedaje. De esa manera, se puede redirigir ese presupuesto hacia otros gastos que son fijos: el combustible y el mantenimiento de la moto.

Para lograrlo, las redes sociales son la clave. “Hay muchos recursos. Por ejemplo, hay sitios específicos de personas que se dedican a recibir gente. Además, muchos me van siguiendo en Facebook y me dicen: ‘cuando pases por acá, te quedás en casa’. He dormido en todo tipo de lugares; no tengo problema de meterme donde sea. Imaginate que lo que podés ahorrar en alojamiento equivale a unos U$S 30 por día y eso va directo al combustible”, detalla. A esto hay que sumarle que Clidanor está apoyado por cinco marcas que comercializan productos para motos.

Buenos lazos
Uno de los aspectos fundamentales de este tipo de viajes es que permiten entrar en contacto con la gente de cada lugar. Ese es, según Clidanor, uno de los puntos más importantes de la experiencia. “En todos lados tuve lindas sorpresas; construí muy buenos lazos con la gente. En los países islámicos, por ejemplo, la pasé bárbaro, me trataron muy bien. Me acuerdo que en Pakistán estaba esperando mi turno para pasar por un camino muy angosto en medio del desierto; el calor era increíble. Adelante mío había una camioneta con dos hombres en la caja. De pronto, uno metió la mano en un bolso y empezó a sacar damascos. Le dio algunos a su compañero y después me ofreció a mí; no lo podía creer.Eso acá no pasa”, recuerda.

Clidanor pasa unos días en Tucumán en la casa de unos parientes. Pero su viaje continúa. Su plan es llegar al extremo sur del continente y regresar al norte por la costa (recorrerá Brasil y Venezuela). Luego volará a Europa y continuará con la travesía.

- ¿Y cuando termine el viaje, qué será de tu vida?

- Tengo otras propuestas para hacer otras cosas, nuevos viajes; ya vamos a ver...Esto no termina más.

Ducati Multistrada 1200

- Cilindrada (cc):1198.4

- Carrera de cilindros (mm):106 x 67,9 mm

- Relación de compresión: 11,5 : 1

- Potencia máxima150.0 cv

- Régimen de giro del motor para la potencia máxima (rpm):9.250

- Par motor máximo (Nm): 1187.0

- Régimen de giro del motor para la par máximo (rpm): 7500

En Italia
con Valentino Rossi

Un desperfecto en los amortiguadores de la moto llevó a Clidanor Cano a recalar en Italia. Allí estaban los talleres de la empresa que se los iba a arreglar. “Cuando llegué al taller, el jefe me dice ‘dejé la moto de Valentino Rossi (múltiple campeón mundial de motociclismo) para ver la tuya’. Yo pensé que era una broma hasta que me preguntó ‘¿Lo querés conocer?” Y lo llamó por teléfono. Así lo conocí. El tipo es excelente: charla con vos, se saca fotos, es muy humilde y simpático”, contó Clidanor.